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 Historia del Colegio

 
SAN ISIDRO LABRADOR

El distrito de San Isidro fue creado el 24 de abril de 1931 y su primer Concejo se instaló una semana después, siendo su primer Alcalde el doctor Alfredo Parodi. La población era de 2,131 habitantes. (El censo de 1940 arrojó una cifra de 8,778 pobladores). Se tornaba necesario construir un centro de estudios para los hijos de sus ciudadanos. Fue así que la Congregación Marista no tardó en visualizar al naciente distrito para instaurar un nuevo colegio que llevaría el nombre del patrono español, San Isidro Labrador.

Los Maristas, que habían llegado al Perú el 15 de marzo de 1909 con la representación de los hermanos Modesto, Gedeón y Plácido Luis, ya habían fundado tres colegios: el San José del Callao, en 1909; el San Luis de Barranco, en 1923; y el Champagnat de Miraflores, en 1927.

En 1934 -fecha oficial de su fundación de manos del Hermano Pablo Nicolás-, el nuevo colegio de San Isidro comenzó a operar en la Casa Hacienda de los Condes, también conocida como Casona Moreyra Paz-Soldán (actualmente, la esquina de las calles Paz Soldán y Santa Luisa). A los pocos días, y debido a que no se pudo acondicionar dicho local para centro educativo, la comunidad se mudó a la avenida Country Club 255 (hoy, calle Miro Quesada). Ahí, el lunes 9 de abril, se dio inicio al año escolar con la presencia de ocho de los doce alumnos matriculados. Al finalizar el año, el colegio tenía 18 alumnos.

En 1936, el Maristas San Isidro contaba con 45 estudiantes y funcionaba en la avenida Del Bosque 185 (hoy, calle Daniel Hernández), esquina con Manuel Bañón. De ese local, pasaron a la calle Francisco de Zela 205 (actual Antero Aspíllaga). Al terminar 1939, el Hermano Pablo Nicolás dejó la dirección del plantel con 110 alumnos, de los cuales 89 eran de primaria y veintiuno de secundaria.

El Hermano Gedeón fue elegido director en 1940. Para ese entonces la comunidad marista también había crecido con la integración de los hermanos Cornelius, Víctor Antonio, Nereo Félix, Telesphorus y Samuel Alfonso. Pero, fue recién en 1941, cuando el Maristas San Isidro se mudó a su propio local de la avenida Camino Real, esquina con Choquehuanca, con un área de 2,247 metros cuadrados. El terreno también había sido propiedad de la familia Moreyra Paz-Soldán. La construcción fue originalmente de un piso. Ese año se compraron los dos primeros omnibuses. (Por coincidencia, ese mismo año, el Colegio Santa Ursula -que también había pasado por varios locales desde su fundación en 1936- finalmente, encalló en su clásico local de la calle Salamanca, para ser vecino durante las siguientes cuatro décadas. De esa cercanía surgieron muy bellas historias... muchas de ellas, con un final feliz).

El año 1942, trajo consigo la visita Canónica al Perú del Reverendo Hermano Leónidas, quien extendió el permiso para la pavimentación del patio de tierra. Y, en septiembre, obedeciendo a la necesidad de expansión por el crecimiento escolar, se autorizó la construcción del segundo piso, donde se tenía planificado una sala de estudios y los dormitorios de los Hermanos.

La primera promoción del colegio egresó en diciembre de 1942 y estuvo compuesta por veinte alumnos. En septiembre del siguiente año se inauguró la capilla en un salón del colegio. Por aquel entonces, la idea de adquirir el terreno adyacente había quedado trunca debido a la falta de comunicación con los Superiores de España, motivada por la guerra mundial. Fue por eso que, recién en 1944, pudieron comprar dicho predio llegando la superficie del colegio a 12,192 metros cuadrados.

En 1945 asumió la dirección el Hermano Carmelo, quien ejerció el puesto sólo un año pues, a la muerte del Provincial Gedeón, pasó a reemplazarlo en el cargo. Quedó entonces como director del colegio, el Hermano Ángel Urbano. El 16 de noviembre de 1947, se fundó el Grupo Scout número 2 con la presencia de las máximas autoridades del escultismo nacional y del Hermano Provincial. En agosto del año siguiente, con una fiesta gimnástica, se inauguró el Grupo Lobatos de la tropa Scout, rindiéndose homenaje al Hermano Sebastiani, quien había llegado al Perú en calidad de delegado del Reverendísimo Hermano Superior General. En agosto de 1949, el colegio adquirió su tercer ómnibus y una camioneta.

Fue en 1950 cuando se construyó la piscina de 25 metros de largo por 12.50 metros de ancho con una profundidad de 1.10 a 3.20 metros. También los vestidores y duchas, conocidos como camerinos. Por ese entonces funcionaban en el colegio, La Acción Católica, La Cruzada Eucarística, la Asociación de Ex-alumnos, el Club Deportivo San Isidro y una Academia de inglés. Al finalizar 1950, el colegio tenía 512 alumnos y contaba con un anfiteatro de 100 butacas para proyecciones de vistas fijas y películas sonoras de 16 mm. Al otro extremo del Anfiteatro, se había construido el Laboratorio de Física y Química.

Debido al crecimiento del distrito de San Isidro, en 1954, el Padre Constancio Bollar, O.P., quien desde 1937 se había hecho cargo de la pequeña iglesia cercana al colegio, decidió levantar una nueva por encima de la antigua. La nueva Virgen del Pilar, siempre a cargo de la Orden Pasionista, fue inaugurada el 4 de diciembre de ese año. Y muchas veces fue refugio de alumnos sanisidrinos y, el padre, su fiel confidente.

Con el crecimiento de la población estudiantil, se decidió dividir a los alumnos en dos locales: el de secundaria, que se quedaría en Camino Real, y el de primaria, que se mudaría a la Avenida Arequipa 3550 que, hasta ese entonces, había sido la residencia de la familia Mackenzie. Ahí, desde 1960, las monjas, abnegadas educadoras -también Hermanas Maristas- desplegaron su celo en la sección infantil. El 25 de abril de 1967, se inició El Grupo Scout San Isidro 145, patrocinado por la Asociación de Padres de Familia.

Para fines de 1967, la Congregación Marista tenía diez colegios en el Perú, 4 de ellos planteles, 3 normales y 3 casas para aspirantes (Chosica era una de ellas). Daban instrucción y educación a 6,653 alumnos. La Comunidad contaba con unos 20 hermanos de nacionalidad peruana, los cuales compartían las obligaciones de la Orden con más de sesenta que habían adoptado al Perú, como su segunda patria.

Por esos días, el exclusivo uniforme del San Isidro consistía de saco azul marino, camisa blanca y pantalón beige oscuro. Esa combinación, que para los mayores también incluía corbata azul, solo duró hasta 1970 pues, el siguiente año, la Reforma Educativa del General Velasco, gestada por profesionales como Emilio Barrantes, Augusto Salazar Bondy y Carlos Delgado, decidió alinear a todos los estudiantes del país con el recordado "uniforme único", mezcla de blanco y rata. Así, los alumnos que alguna vez habían lucido una pequeña insignia azul con el escudo Marista en la solapa izquierda del saco, empezaron a mostrar otra que, hasta ese entonces, había sido exclusivamente utilizada para el curso de Instrucción Pre Militar, con la diferencia de que esta insignia era plastificada y, la anterior, de metal. (Únicamente los que pasaron a Quinto de media en 1971, siguieron utilizando el clásico uniforme sanisidrino. Todos los demás tuvieron que alinearse con el decreto del gobierno de turno). El 70 también marcó el último año de la publicación de la Memoria, libro que recopilaba de forma ilustrada, cada año escolar. Fue, también, el último año en que el kiosco del colegio tuvo como encargado al recordado Pirata Camarena. Tras su muerte, en abril del siguiente año, lo sucederían Paco y su esposa, la señora Virginia.

Parecía que los tiempos de cambio que vivía el mundo, no sólo habían llegado al Perú sino también al corazón del mismo colegio. El pelo largo aún no se permitía... a pesar de la popularidad de los Beatles y de la generación Woodstock.

En 1970, dirigía el colegio el Hermano Francisco Martínez quien, dos años antes, había reemplazado a Bruno Valbonetti quien, a su vez, fue director sólo un año (1967). El Hermano Valbonetti, es el actual Superior de Chosica. Antes de él, había sido Director del colegio, el Reverendo Lázaro Armendáriz, hoy, ecónomo y residente en Surquillo. Muchos Hermanos de la Congregación pasaron por las aulas del San Isidro. Además de los anteriormente mencionados, se recuerda a Eduardo (Zamora) y Pedro (Martínez), quienes actualmente residen en Villa Marista; a Julio (Camiña), quien vive en Santiago de Compostela y que en diciembre de 2002 viajó al Perú, expresamente invitado por la promoción 26, a cuya reunión de los 35 años asistió; Alfredo (Marchini), Felipe (conocido como Piolín), Ignacio (llamado amigablemente Nacho), Tomás (Dancourt), quien vive también en Chosica; Justino (Antolin), Eugenio (Bernardi), (Wilhelm) Tenholten, quien descansa en paz en La Planicie; Jesús (García), Nemesio (Padrones), Carmelo (Ramos), Mariano, Ornelio (Novelli), actual ecónomo y residente en Chosica; Emilio (García), Simón, Miguel Ángel (Pérez), (Miguel Ángel) Pascual y, los dos últimos directores: José Antonio Bernardo (1973-74), quien comenzó una construcción frente a la piscina que incluía baños, vestidores y duchas en el primer piso, un salón de reuniones en el segundo, y un sótano exclusivamente para practicar gimnasia, y Julio Ibáñez (1975-79), actual Superior y Director del colegio Maristas San José, de Huacho.

En 1980, la que hubiera sido la Promoción 39 del San Isidro, tuvo que mudarse a la calle José Olaya de Miraflores para concluir sus estudios escolares al lado de la Promoción 47 del Champagnat, ambas, como la primera promoción del Maristas. Los dos colegios habían sido unificados. Doce años más tarde, la unificación volvería a tomar el nombre del padre fundador, hoy santo, Marcelino Champagnat, dando por finalizada la historia del colegio sanisidrino que alguna vez acogió a 38 promociones y que, con los nuevos aires de cambio, tuvieron que ver derrumbarse sus recuerdos de niñez (incluidas Gimkhanas, Olimpiadas internas, Juegos Florales, paseos a Villa Marista y Campeonatos ADECORE), con la desaparición de su insigne colegio. Años más tarde, la demolición del clásico local en 1997, fue sólo la estocada final.

Afortunadamente, y a pesar de los hechos, el espíritu Marista del San Isidro aún sigue vivo gracias a sus recordados ex-alumnos y también a la Internet.

Javier Lishner - Promoción XXXVI
San Jose, California
Julio de 2004


NOTA: Documento basado en los datos del Hermano Jean-Pierre Cotnoir, archivista de la escuela de los Hermanos Maristas de Roma, y de otros encontrados, no necesariamente oficiales. No pretende ser un documento oficial de los Hermanos Maristas.

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